El asesinato de Koldo Losada no marca un antes y un después en la violencia intragénero


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La semana pasada me hizo una entrevista una alumna de Trabajo Social para su TFG sobre violencia intragénero y me hizo una pregunta que no me habían hecho hasta ahora, y en la que yo tampoco había pensado: me preguntó si pensaba que el asesinato de Koldo Losada marcaría un antes y un después en la lucha contra la violencia intragénero y en su visibilización, de la misma forma que lo hizo en el caso de la violencia de género el asesinato de Ana Orantes. Mi respuesta fue: rotundamente no.

Y creo que no lo hará, que no lo ha hecho, porque ambos casos comparten el impacto mediático, más incluso en el caso de Losada por ser famoso y por ser una novedad la violencia intragénero. Pero se diferencian en un aspecto fundamental: detrás del asesinato de Ana Orantes existía una lucha histórica del feminismo contra la violencia de género, reivindicaciones continuadas, articulación de recursos, investigaciones, conocimiento de la realidad que afrontaban las mujeres víctimas y supervivientes de violencia de género, etc. En el caso de la violencia intragénero esto no es así, por tanto, más allá del ruido mediático de unas pocas semanas, todo ha vuelto al mismo lugar, es decir, a la invisibilidad. Le decía a la alumna que el caso de Ana Orantes fue una chispa que prendió una mecha construida a lo largo de muchísimo tiempo por el feminismo, y el caso de Koldo Losada ha sido una chispa sin mecha que prender.

Lourdes Bravo Pérez
Educadora Social - Sexóloga - Experta en Violencia Intragénero Secretaria de la Asociación Contramarea Directora de ISOEDU

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